deja que llegue alguien a quien le de miedo entrar
pero aún así sea lo suficientemente cabezón como para hacerlo,
y quedarse.
apréndete sus ojos de memoria
y deja que él se aprenda de memoria tu risa.
que se confundan vuestros perfumes por la falta de distancia,
y puedas susurrarle al oído que lo quieres,
mucho,
más que a nada.
haced silencios en los que os lo digáis todo,
sabiendo que jamás podrán ser incómodos
porque siempre habrá un beso que los salve.
abrázalo fuerte,
cógelo de la mano y no dejes que se vaya.
porque ahora sois uno,
y si él se va,
tú ya te habrás ido.
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